El lápiz se incrustó en la cabeza de Margret sin tocar partes vitales del cerebro, pero debido a la situación, nadie se atrevió a operar a la niña. Ahora, 55 años después, y gracias a los avances tecnológicos, se le ha podido extraer la mayor parte del lápiz, sin embargo, no se ha podido extraer un trozo de que está muy aferrado.
El lápiz ha hecho vivir a Margret casi toda su vida con continuas jaquecas y hemorragias nasales, que se espera cesen después de la intervención.
Información extraída de www.20minutos.es









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